¿Por qué me pican las orejas con los pendientes?

El diario

¿Por qué me pican las orejas con los pendientes?

16 de octubre de 2026


Te pones unos pendientes nuevos, pasan un par de horas y empieza: picor, calor, el lóbulo un poco rojo… y al final acabas quitándotelos antes de tiempo. Me lo contáis muchísimo, y a mí también me ha pasado. Por eso quiero explicarte por qué ocurre y qué puedes hacer.

Las causas más habituales

1. El metal del pendiente. Es la causa más común. Muchos pendientes de bisutería están hechos de aleaciones que llevan bastante níquel, o tienen un baño muy fino que se gasta enseguida. Cuando ese metal entra en contacto con la piel durante horas, sobre todo con humedad o sudor, la piel puede reaccionar.

2. El roce y la presión. Un cierre demasiado apretado, un poste áspero o un pendiente muy pesado que tira del lóbulo pueden irritar la oreja aunque el metal sea bueno.

3. La humedad y la suciedad. Restos de champú, perfume, laca o crema que se quedan entre el pendiente y la piel pueden provocar picor. Por eso a veces una joya que siempre te ha sentado bien un día te molesta.

4. Agujeros recientes o sensibles. Si te has hecho el agujero hace poco o lo tienes un poco irritado, cualquier pendiente se nota más.

¿Irritación o alergia?

No es lo mismo. La irritación suele aparecer por roce, humedad o presión, y se calma en cuanto te quitas el pendiente y dejas respirar la oreja. La alergia (la más frecuente es al níquel) suele dar picor intenso, rojez, granitos o descamación, y vuelve a aparecer cada vez que usas ese metal.

Si la reacción es fuerte, no se va en unos días o te supura, lo mejor es que lo consultes con tu médico o tu farmacéutico. Yo no soy profesional de la salud, solo te cuento lo que he aprendido con mis joyas.

Qué buscar en un pendiente si tu piel se queja

  • Un buen material. Yo trabajo con acero inoxidable 316L, el mismo tipo de acero que se usa en material quirúrgico. Contiene una pequeña parte de níquel, pero queda muy «atrapado» dentro del metal y apenas entra en contacto con la piel. Por eso es hipoalergénico y suele sentar bien a la mayoría de pieles sensibles.
  • Un baño de calidad. Mis piezas doradas son acero 316L con baño de oro de 24K. Debajo del color sigue estando el acero, así que aunque con los años el baño se suavice, lo que toca tu piel sigue siendo un material amable.
  • Un cierre cómodo. Las mariposas, los ganchos y los cierres de click son ligeros y no aprietan. Elige el que mejor te vaya.
  • Poco peso. Si tienes las orejas sensibles, empieza por piezas pequeñas y ligeras.

Pendiente Helios plateado de acero inoxidable 316L

Mis trucos para que no te piquen

  • Limpia los pendientes de vez en cuando con agua tibia y un poco de jabón neutro, y sécalos bien.
  • Ponte la crema, el perfume y la laca antes que los pendientes, y deja que se sequen.
  • Si notas la oreja cargada, dale un descanso de un día.
  • No duermas con ellos puestos: no es malo para el acero, pero tu oreja lo agradecerá.

Te lo cuento con honestidad

Ningún metal es perfecto para absolutamente todo el mundo. Si tienes una alergia diagnosticada al níquel, fíjate en cómo reacciona tu piel las primeras veces que uses una joya nueva. Pero si simplemente tienes la piel sensible, el acero 316L suele ser una de las opciones más tranquilas.

Si quieres saber más, te lo explico en «Acero 316L: por qué mis joyas no te ponen la piel verde» y en mi página de cuidados. Y si buscas unos pendientes nuevos, aquí tienes todos mis pendientes.


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