Es una de las preguntas que más me llegan: «¿Esto me va a poner la piel verde?». Te entiendo, porque a casi todas nos ha pasado alguna vez con alguna joya. Por eso quiero contarte por qué con mis piezas no suele pasar.
¿Por qué algunas joyas manchan la piel?
Esa marca verdosa aparece cuando el metal de la joya reacciona con la humedad de la piel, el sudor o las cremas. Suele pasar con metales que llevan cobre, como el latón o algunas aleaciones, sobre todo cuando su baño se desgasta y el metal de debajo queda en contacto con la piel.
Por qué elegí el acero inoxidable 316L
La mayoría de mis piezas están hechas en acero inoxidable 316L, el mismo tipo de acero que se usa en implantes médicos y material quirúrgico. No se oxida, no se oscurece con el tiempo y aguanta el agua, el sudor y el día a día.
Además, el níquel que contiene queda muy «atrapado» dentro del metal, así que la piel apenas entra en contacto con él. Por eso suele sentar bien incluso a las pieles sensibles.
¿Y las piezas doradas?
Mis piezas doradas son de acero inoxidable 316L con baño de oro de 24K. Debajo del color sigue estando el acero, así que tienen la misma resistencia.
Te lo cuento con honestidad
Ningún metal es perfecto para absolutamente todo el mundo. Si tienes una alergia diagnosticada al níquel, fíjate en cómo reacciona tu piel las primeras veces que uses una joya nueva. Pero si simplemente tienes la piel sensible, el acero 316L suele ser una de las opciones más tranquilas.
Agua, playa y gimnasio
- El acero aguanta la ducha y el agua del día a día sin problema.
- El sudor del gimnasio tampoco le afecta demasiado.
- En las piezas doradas y en las que llevan piedras naturales o circonitas, evita el cloro de la piscina y los baños largos en el mar para que conserven su color y su brillo.
Si quieres saber más sobre el material, te lo cuento todo en «El material que está arrasando».
