Mis piezas doradas son de acero inoxidable 316L con baño de oro de 24K. El acero aguanta muchísimo, pero el color es una capa, y como cualquier capa, se cuida con pequeños gestos. Te cuento los míos.
Lo último en ponértelas, lo primero en quitártelas
Ponte las joyas después de la crema, el perfume o el maquillaje, cuando ya se hayan secado. El contacto con productos químicos es lo que más puede apagar el color con el tiempo.
Cuidado con el cloro y los productos abrasivos
El agua del día a día no supone ningún problema. Lo que conviene evitar es el cloro de la piscina, los baños largos en el mar y el contacto prolongado con productos muy abrasivos.
Límpialas de vez en cuando
Un paño suave y un poco de agua tibia con jabón neutro es todo lo que necesitas. Sécalas bien después.
Guárdalas por separado
Así evitas que se rayen entre sí. Una bolsita o un joyero con compartimentos es perfecto.
Si llevan piedras o circonitas
Mejor no mojarlas. El acero lo aguanta, pero las piedras naturales y las circonitas conservan mejor su brillo secas.
Te lo digo con sinceridad
Ningún baño de color es eterno. Con años de uso, roce y contacto con perfumes o cloro, es normal que pierda algo de intensidad. Pero con estos gestos, tus piezas doradas te acompañarán mucho tiempo.
Si quieres saber más sobre el material que hay debajo del color, te lo cuento en «El material que está arrasando».
